Rapsodi
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Una vacuna profiláctica es una meta realista.

En áreas endémicas, la mayoría de las personas infectadas no desarrollan signos y síntomas clínicos, y aquellas que tuvieron un episodio pasado de leishmaniasis, presentan una inmunidad de por vida contra la re-infección por la misma especie del parásito. Esto conduce a la idea de que es factible el desarrollo de una vacuna. Aun así, tal vacuna no está disponible hoy en día.

Entre las diferentes preparaciones de antígenos de Leishmania que han sido investigados hasta ahora, antígeno crudo, excretado-secretado, obtenido del sobrenadante del cultivo de promastigotes de Leishmania infantum, mostró resultados prometedores en perros (los perros y los humanos son los principales reservorios de Leishmania). Este antígeno induce una protección duradera mediada por Th1 contra la Leishmaniasis visceral canina, tanto experimental como natural. La proteína Antígeno de Superficie del Promastigote (PSA por sus siglas en inglés) fue identificada como el componente activo que proporciona inmunidad protectora. Están en marcha investigaciones para definir la secuencia de péptidos mas pequeña de la PSA con propiedades inmunodominantes. Como la PSA está presente en todas las especies de Leishmania, la vacuna resultante podría potencialmente proteger a la población de las formas visceral o tegumentaria de leishmaniasis, causadas por las distintas especies de Leishmania. Los esfuerzos de RAPSODI están dirigidos a transformar tales resultados en un candidato a vacuna para humanos, listo para ensayos clínicos.

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Proteínas tipo PSA
representan el principio activo
de la candidata a vacuna.